Síndrome de alienación parental

Divorcio y síndrome de alienación parental

Un proceso de divorcio con hijos menores es un camino lento y en muchas ocasiones doloroso.

Es bastante común que surjan miedos, dudas, emociones encontradas y frustración, pero la dificultad mayor en estos casos es conseguir dejar a los menores a un lado dentro del conflicto de la pareja.

Cuando no somos capaces de mantener al margen a nuestros pequeños y les hacemos partícipes de nuestro estado de frustración, junto con todo tipo de emociones negativas proyectadas hacia el otro cónyuge, estamos abonando el terreno para que nuestros hijos acaben por desarrollar el conocido como “síndrome de alienación parental” o SAP.

Y os preguntareis que es esto del “síndrome de alienación parental”, pues es un conjunto de síntomas, que se produce en los hijos, cuando un progenitor mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de los niños con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro.

Este comportamiento se traduce en que los menores desarrollan odios y fobias respecto de uno de uno de sus progenitores, no quieren pasar tiempo con él, le reprochan comportamientos con su madre o padre, se posicionan en el divorcio de sus padres, castigan al que consideran “culpable” y sobreprotegen al que estiman más débil.

Este comportamiento viene alimentado porque uno de los miembros de la ex-pareja con el que conviven les premia cuando realizan conductas despectivas hacia el otro progenitor, como cuando no quieren pasar tiempo con él.

Los menores crecen escuchando diariamente lo mal que se ha portado su “papa o mama”, las carencias que están pasando por su culpa, lo egoísta que es, haciendo que las relaciones se contaminen cada día más, hasta llegar incluso al desapego absoluto con respecto al progenitor con el que no conviven.

Esto se traduce en incumplimientos del régimen de visitas, en que el menor no quiere ir de vacaciones con su otro padre/madre, en cambios constantes de días y de visitas, para finalmente terminar por alejarse del progenitor no custodio, que en ocasiones acaba por tirar la toalla de pura impotencia.

El artículo 776.3 de la Ley de Enjuiciamiento civil establece que el incumplimiento reiterado de las obligaciones derivadas del régimen de visitas, tanto por parte del progenitor guardador como del no guardador, podrá dar lugar a la modificación por el Tribunal del régimen de guarda y visitas.

Dicho lo anterior nos podemos encontrar con una modificación de medidas en la que a la vista de la situación de “absorción por uno de los padres” el Juez acabe por modificar el régimen de visitas e incluso pueda llegar a cambiar el régimen de guarda y custodia.

El padre o madre afectado por el incumplimiento de régimen de visitas deberá solicitar a su abogado que interponga una demanda de ejecución de sentencia, para que el Juzgado sea quien requiera al progenitor para que cumpla con su obligación, o manifieste los motivos por los que se niega a cumplir el régimen de visitas, pidiendo además que se aperciba al progenitor custodio de que en caso de un nuevo incumplimiento podría incurrir en un delito de desobediencia a la autoridad previsto en el art.556 del Código Penal.

Si transcurrido el plazo fijado por el Juzgado el comportamiento del custodio persiste, según el art. 776.2 de la LEC el Juzgado le impondrá una multa por cada mes que transcurra sin cumplir las obligaciones establecidas desde que le requirieron para ello. Estas multas, cuyas cuantías las determinará el Juzgado, se podrán mantener todo el tiempo que éste considere en atención al caso concreto.

Jueces y Fiscales, cada vez más, van conociendo este fenómeno de influencia parental en los menores y van actuando en consecuencia, por lo que se recomienda en la medida de lo posible mantener a los menores fuera de la contienda conyugal; pues alegando el tan popular “interés del menor”, tan necesaria es una figura parental como la otra, y queramos o no los hijos no son solo nuestros, tienen padre y madre, abuelos, tíos, primos y demás familiares con los que tienen y deben relacionarse para un mejor desarrollo vital.

La otra pregunta que surge con respecto a la “alienación parental” es que si para evitar estas situaciones hay que fomentar la guarda y custodia compartida.

La guarda y custodia compartida requiere de un grado de entendimiento y comunicación entre ambos miembros de la ex-pareja, que no todo el mundo está en condiciones de afrontar, pues en numerosas ocasiones la huella emocional que permanece en los progenitores que se hallan inmersos en el proceso de divorcio hace imposible llegar a acuerdos y entendimientos.

Así mismo, exige de un esfuerzo constante de los padres en aras a una estabilidad emocional y afectiva de los menores que hace que, aunque sobre el papel parezca una solución fácil, en la práctica conlleva numerosos problemas que deben afrontarse conjuntamente. El domicilio, los horarios, las necesidades de los menores, el comienzo de nuevas relaciones afectivas de los ex cónyuges son elementos a tener en cuenta, y al final los que más ganan o pierden son los hijos.

Desde Mahiques Abogados, y en base a la experiencia en el Derecho de Familia que nos avala, la respuesta a la pregunta anterior no puede ser tajante, ya que el régimen de guarda y custodia compartida no es el antídoto para los casos de “Síndrome de Alienación Parental”.

Por tanto, seamos coherentes con nuestra forma de ser y de actuar, fijemos condiciones de futuro que podamos cumplir, y seamos realistas con lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no por nuestros hijos, contando con que después de un divorcio se empieza una nueva vida para todos los implicados y eso nunca es fácil.

Para estas cuestiones y otras muchas que puedan surgir en relación con el divorcio y los menores, no duden en ponerse en contacto con nosotros, pues desde Mahiques Abogados estaremos encantados de ayudarles, aconsejarles y serles útiles en su divorcio, separación o medidas relacionadas con el derecho de familia.